Fotografía antigua de la procesión de Sant Antoni por una calle estrecha de Alzira en 1926

Cómo ha cambiadola fiesta

De la misa cantada de 1789 a la procesión de bengales de 2022. Las iglesias, las tradiciones que nacieron con la imagen y las que se han ido sumando.

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Para reconstruir la evolución de la fiesta no basta con los archivos. El equipo que ha preparado la candidatura también ha entrevistado a personas vinculadas a la fiesta desde hace muchos años y a vecinos del barrio.

Tres iglesias

Desde el principio, la fiesta estuvo ligada a la parroquia de San Agustín, donde se celebraban los actos religiosos. Cuando el templo fue destruido en la guerra, en 1936, la celebración pasó a la capilla de las monjas de la Beneficencia. En 1973 se trasladó a su lugar actual, la parroquia de San Juan.

Los primeros actos documentados son litúrgicos: en 1789 se celebra una misa cantada «con toda pompa y solemnidad», y lo mismo ocurre en 1804 y 1807. La continuidad, ya en torno al día del santo, llega en 1809.

Lo que nació con la imagen

Hacia 1811 aparece la imagen del santo, y a su alrededor surgen varias tradiciones.

El dosel. Alzira tiene una larga tradición de doseles, construcciones efímeras de madera, telas y flores que adornan las imágenes devocionales. Los de Semana Santa ya son Bien Inmaterial de Relevancia Local. La costumbre viene de la Edad Media, cuando se engalanaban las estancias con ricos paños para recibir a personajes importantes. El de Sant Antoni se monta en casa del clavario la semana antes de la fiesta, para exponer la imagen.

La campanilla. Durante esos días se cuelga una campanilla de la mano derecha del santo. Quien la toca, dicen, encontrará pareja. Pero si se toca la del cuello del porquet, la pareja saldrá refunfuñona. La costumbre nace de una confusión: esa virtud es propia de San Antonio de Padua, que se celebra el 13 de junio.

El traslado. Antes de la misa, festeros y vecinos llevaban la imagen desde casa del clavario hasta la iglesia: San Agustín hasta 1936, la Beneficencia hasta 1973 y San Juan desde entonces.

La procesión. Al terminar la misa, el santo recorría el barrio de vuelta a casa del clavario. El archivero y cronista Aureliano Lairón recoge que el 17 de enero de 1932 hubo misa en San Agustín y después la «tradicional procesión». Si en 1932 ya se llamaba tradicional, su origen es muy anterior.

Festeros acompañando a la imagen hasta la iglesia en 1928

Animales y caballos

Con la procesión va la bendición de los animales. Alzira vivió del campo hasta hace poco, y los animales de trabajo eran parte de la vida diaria. Además, la ciudad tiene una larga tradición de transporte de mercancías con caballos.

Una particularidad de Alzira es la subida de los caballos por los escalones de las Escuelas Pías. Recordaba cuando los dueños subían a sus animales a lugares altos para protegerlos de las crecidas del Júcar. A mediados del siglo XX los jóvenes jinetes hacían carreras que terminaban en lo alto de la escalera, una costumbre que se perdió por los accidentes. Hoy los caballos suben por una rampa.

Las hogueras

La víspera de Sant Antoni, cuadrillas de amigos y vecinos encendían pequeñas hogueras, saltaban por encima y luego asaban la cena en las brasas. Se hacían con muebles y trastos viejos de madera. Los organizadores encendían además una hoguera principal en la Plaza Mayor.

Lo que se ha ido sumando

La fiesta sigue viva y ha incorporado actos nuevos:

  • La despertà, la mañana del día grande.
  • 1991: la exhibición canina y el Día de la Bicicleta.
  • 2009: la plantada de árboles en parajes del municipio.
  • 2010: la fiesta del tocayo, a mitad de año, en torno a San Antonio de Padua.
  • 2022: la procesión de bengales que precede a la quema de la hoguera.

En más de doscientos años, la fiesta solo se ha interrumpido dos veces: durante la guerra civil y con la pandemia de 2020.